lunes, 27 de julio de 2015

CUANDO CALLA UNA MUJER



Por Jacqueline Tineo

La mujer cargada de pensamientos, preñada de esperanzas e ilusiones, va por la vida llevando palabras, tejiendo la vida, cargando su historia.

Se dice que la mujer es más expresiva que los hombres, que es más habladora, pero también es cierto que es más sensible, cercana, compasiva y frágil.

La mujer tiene rostro de hierro aunque por dentro sea de cera, más sabiéndose dadora de vida, que hay unos hijos que esperan por ella y que lloran por hambre, se viste y se prepara para la guerra. 

Aprenden a callar sus deseos y sueños, postergan y alargan hasta ver fertilizada su verdad, y se enrolan en la quietud del silencio, esperando ver llegar el momento de volver a hablar.

Muchas mujeres callan por amor y por temor, otras callan, por prudencia y conveniencia. Cuando callan, es cuando más hablan en su interior, y son estas mujeres las que van fortaleciendo su carácter y las palabras a usar en su momento oportuno.

Son muchas las situaciones que hacen que una mujer calle:
– Porque se sienten incomprendidas
– Cansadas de luchar contra la corriente
– Cansadas de hablar y que no entiendan su lenguaje
– Callan para no herir…

Cuando una mujer calla, va escribiendo muchas historias, y en cada página que escribe en el murmullo de su silencio, va colocando sus comas (,), sus puntos y seguido (;), y también su punto final.

Una mujer calla, pero hablan sus ojos.  Ellas, las mujeres, callan, pero cuando hablan, empiezan a escribir con sus palabras un nuevo capítulo para la historia.