viernes, 31 de julio de 2015

“Quiero ser maestra, quiero enseñar a muchos niños y niñas"

Fuente: noticiaspositivas.net
 “Quiero ser maestra, quiero enseñar a muchos niños y niñas"
Son palabras de marcela quinillo, la protagonista de la campaña “Vidas que construyen futuro que Entreculturas acaba de lanzar y que muestra la fuerza transformadora de la cooperación a través de la vida de varias personas.
Marcela tiene 13 años y vive en Santa Lucía La Reforma, una pequeña población rural que se encuentra en Totonicapán, Guatemala. Vive con su madre y sus cuatro hermanos pequeños y cuentan con pocos recursos. Su madre tiene que salir a trabajar y es ella quien, antes de ir al colegio, da de comer a sus hermanos. “Me levanto a las 6 de la mañana, lavo el maíz, lo pongo al fuego y preparo la comida a mis hermanos para poder ir a la escuela después”.
A pesar del largo camino que tiene hasta su escuela, el centro Chiguán de Fe y Alegría, Marcela siempre tiene ganas de aprender. Es una oportunidad para cambiar su futuro y mejorar su situación y la de su familia.
Guatemala es uno de los países con mayor índice de pobreza de América Latina, y con una de las mayores brechas de desigualdad del continente. La zona rural y las zonas urbanas marginales son las más castigadas, y las que tienen los índices más bajos de acceso a la red sanitaria, de finalización de la escuela primaria, de esperanza de vida o de malnutrición. Los indicadores educativos son muy alarmantes, es el segundo país con mayor índice de analfabetismo de América Latina y el Caribe. Los residentes del área rural, las mujeres, los pobres extremos y los no ladinos presentan mayores niveles de analfabetismo, por lo que el mayor rezago ocurre entre estratos económicos más desfavorecidos donde tres de cada cinco personas adultas son analfabetas.
Desde Entreculturas apoyamos la red de Escuelas Multigrado de Fe y Alegría en Guatemala, donde se ofrece educación gratuita en los niveles de preprimaria y primaria, incluyendo programas de educación bilingüe intercultural y de “desayunos escolares” para frenar la desnutrición infantil y mejorar el rendimiento escolar de los niños y niñas de las zonas más empobrecidas del país. En el departamento de Totonicapán, situado en la región Sur-Occidental, donde se encuentra el municipio de Santa Lucía La Reforma, contamos con una red de 11 escuelas que atienden a más de 800 niños y niñas.
Y es que la cooperación transforma realidades, la cooperación son vidas e historias concretas como la de marcela o; la de abou maliense migrante en España; la de noelia y alba, de la Red Solidaria de Jóvenes de Badajoz; la de pedro, voluntario VOLPA durante 2 años en la frontera de Perú-Chile; la de lorena, coordinadora de la Red SJR Colegios en Colombia y la de ángela de Manta, Ecuador. Sus vidas construyen futuro, son los rostros, las historias de algunas de las muchas personas que están detrás de los proyectos y acciones que lleva a cabo Entreculturas. Ellas son el corazón de nuestro trabajo y el impulso que nos anima a seguir trabajando para que el derecho a una educación de calidad sea una realidad para todas las personas del mundo.
Y para que esta realidad se materialice necesitamos la ayuda y el compromiso de todos y todas, pero especialmente la de nuestras administraciones públicas. Debemos seguir reclamando una política pública de cooperación que apueste por la disminución de la pobreza, el ejercicio de los derechos humanos y la promoción de sociedades más justas y sostenibles. Sin embargo, pese a la demanda internacional e histórica de invertir un 0,7% del PIB en esta materia, España se ha situado muy por debajo de esta cifra, con un presupuesto mínimo en 2015 del 0,17%.
En lo que se refiere a la educación, el porcentaje de la Ayuda Oficial también se ha visto reducido de manera considerable. Específicamente la Educación Básica suponía en el año 2013 tan sólo un 0,91% de la AOD total, una cifra muy lejana al 8% que recomiendan sendas proposiciones no de ley aprobadas por el Congreso de los Diputados.
En Entreculturas estamos convencidos de que la educación es la herramienta más potente para combatir la pobreza y la desigualdad. Es fundamental para construir un mundo más justo, un futuro de esperanza. Por ello, llevamos a cabo proyectos educativos en 19 países de América Latina y Caribe, en 18 países de África y en 2 países de Asia. Este trabajo lo realizamos junto a nuestros socios en terreno, siendo los principales: Fe y Alegría (FyA) Internacional y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS).
 DATOS DE CONTACTO:
http://www.noticiaspositivas.net/

Cómo enseñar a un niño a leer

Fuente: Wiky How

Enseñar a un niño a leer es un proceso educativo y satisfactorio, tanto para el padre o madre como para el niño. Ya sea si educas a tus niños en casa o solo quieres que tengan una ventaja, puedes empezar a enseñarles a leer en casa. Con las herramientas y tácticas correctas, tu niño leerá en poco tiempo.

Método 1 de 3: Empezar temprano

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    Léele a tu niño regularmente. Como con todo, es difícil ser bueno en algo sin haber estado expuesto a ello. Para que tu niño esté interesado en la lectura, deberás leerle regularmente. Si te es posible, deberías empezar durante su infancia y continuar hasta sus años de escuela. Lee libros del nivel que podría ser capaz de leer, si supiera; a una temprana edad, podrías leer de 3 a 4 libros cortos por día.
    • A medida que tu niño avance en la escuela primaria, trata de leerle libros que podrían superar su nivel de lectura, pero que tengan una historia interesante o atractiva para que lo atraiga[1].
    • Busca libros que combinen otros sentidos junto con la lectura, para ayudar a tu niño pequeño a interactuar mientras le cuentas la historia. Por ejemplo, busca libros con páginas táctiles, que reproduzcan sonidos o tengan aromas.
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    Haz preguntas interactivas. Incluso antes de que tu niño aprenda a leer, podrá aprender comprensión de lectura. Mientras le leas cuentos en voz alta, hazle preguntas sobre los personajes o la trama. Para un niño pequeño, estas preguntas podrían ser: “¿Ves el perro? ¿Cuál es el nombre del perro?”. La dificultad de las preguntas podría ser cada vez mayor a medida que el nivel de lectura aumente.
    • Ayuda a que tu niño aprenda habilidades de pensamiento crítico al hacerle preguntas de respuesta abierta sobre los cuentos. Esto podría no ser viable hasta que tu niño tenga por lo menos cuatro o cinco años de edad.
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    Haz que los libros sean de fácil acceso. No es bueno que tengas los libros ubicados en lugares que tu niño no pueda alcanzar con facilidad. Mantenlos cerca del nivel del suelo y a las áreas de juego típicas para que así tu niño empiece a asociarlos con actividades de juego.
    • Debido a que tu niño podría tocar o leer los libros con frecuencia, asegúrate de elegir aquellos que tengan páginas especiales que se puedan limpiar y que no sean demasiado sentimentales. Los libros desplegables no son necesariamente la mejor opción para los niños pequeños.
    • Un estante para libros elegante podría parecer ser la opción más atractiva, pero hasta que tu niño no esté en la escuela, enfócate en la funcionalidad del almacenamiento de libros.
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    Da un buen ejemplo. Muéstrale a tu niño que la lectura es interesante y que vale la pena leer para uno mismo. Pasa un mínimo de diez minutos al día leyendo cuando tu niño esté cerca, para que te vea disfrutando de esta actividad solo. Aunque no seas un lector muy ávido, busca algo para leer: una revista, el periódico, un libro de cocina, todo cuenta. Pronto, empezará a interesarse en leer por su cuenta, sencillamente como resultado de verte hacerlo también.
    • Incluye a tu niño en tu hora de lectura. Si lees algo amigable para con los niños, dile lo que estás leyendo. A su vez, señala las palabras en la página para ayudarlo a conectar las líneas en la página con los sonidos que forman palabras.
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    Consigue acceso a una biblioteca. Podrías hacerlo de dos formas: podrías crear tu propia mini biblioteca en casa coleccionando docenas de libros del nivel de lectura de tu niño o podrían ir juntos a la biblioteca pública local cada semana para ver los libros. Tener una gran variedad de libros a la mano (en especial con un niño mayor) hará que la lectura sea más interesante y le ayudará a enriquecer su vocabulario en su base de conocimiento.
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    Empieza a hacer asociaciones de palabra y sonido. Antes de que incluso empieces con el alfabeto y otros sonidos específicos, ayuda a tu niño a reconocer que las líneas en la página están directamente correlacionadas con las palabras que salen de tu boca. Mientras le lees en voz alta, señala cada palabra en la página al mismo tiempo que la dices. Esto le ayudará a captar el patrón de palabras o líneas en la página relacionada a las palabras que pronuncies en cuanto a su extensión y sonido.
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    Evita usar tarjetas ilustradas. No hace mucho, algunas empresas promocionaban las tarjetas ilustradas especializadas para ayudar a leer a los bebés, a los niños pequeños y de edad preescolar. No obstante, estas no enseñan las habilidades para leer, sino que les enseñan a asociar un determinado dibujo en línea (palabra) con una imagen correlacionada. En general, las tarjetas ilustradas no son la técnica más efectiva ni útil para enseñar a leer. Trata de evitarlas y, en su lugar, empléalas para las otras técnicas de estudio y desarrollo de las habilidades descritas a continuación.

Método 2 de 3: Enseñar lo básico

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    Enséñale a tu niño el alfabeto. Cuando tu niño haya desarrollado una conciencia de las palabras, empieza a desmenuzar las palabras en letras individuales. Si bien la canción del alfabeto es el medio más clásico para enseñar el alfabeto, trata de hacer algo creativo. Explícale cada una de las letras con su nombre, pero no te preocupes todavía por tratar de incorporar los sonidos de las letras.
    • Enséñale primero las letras minúsculas. Las mayúsculas solo representan el cinco por ciento de todas las letras en la lengua escrita. Por lo tanto, dedícate más a enseñar las letras minúsculas. Estas son mucho más importantes en el desarrollo de las habilidades de la lectura.
    • Trata de formar cada una de las palabras con plastilina, de hacer un juego de lanzamiento (en donde el niño lance un bolsita de frijoles o una pelota a una letra específica en el suelo) o de pescar letras de espuma en la bañera. Todos estos son juegos interactivos que fomentan el desarrollo a múltiples niveles[2].
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    Desarrolla una conciencia fonémica. Uno de los pasos más importantes para enseñar a leer es asociar un sonido hablado con una letra o un par de letras. Este proceso se le conoce como “conciencia fonémica”. Existen 24 sonidos del habla creados por las 27 letras de nuestro alfabeto y debe enseñarse cada sonido junto con su equivalente de letra(s). Esto incluye los sonidos largos y cortos producidos por cada letra, además de los sonidos especializados de algunas letras combinadas (como la “ch” y la “ll”).
    • Céntrate en una única letra, parte, sonido. Evita la confusión y construye un cimiento sólido trabajando a paso constante cada uno de los sonidos del habla.
    • Dale ejemplos de la vida real para cada sonido del habla; por ejemplo, dile que la letra “a” produce el sonido “aa”, como el principio de la palabra “amor”. Podrías incluso convertirlo en un juego de adivinanzas, cuando digas una palabra fácil (como amor), el niño podría adivinar la primera letra de la palabra.
    • Emplea juegos similares a aquellos usados cuando le enseñabas el alfabeto, que combinen el pensamiento crítico por parte del niño con el fin de determinar las correlaciones de sonido-letra. Ve la lista anteriormente mencionada para tener más ideas, pero reemplaza los sonidos.
    • Es más fácil para los niños desarrollar una conciencia fonémica cuando se desmenuzan las palabras en sus elementos más pequeños. Esto puede lograrse con el juego de los aplausos (aplaudir cada sílaba de una palabra) o pronunciar cada letra de una palabra[3].
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    Enséñale a tu niño a rimar. Las rimas enseñan a tener conciencia fonémica y a reconocer las letras, además de las palabras más básicas en español. Léele rimas infantiles y más adelante haz listas de rimas fáciles de leer, tales como: oso, oro, loro, moro, y poro. Tu niño empezará a ver los patrones de sonidos que se forman cuando se combinan determinadas letras; en este caso, lo que hace el sonido “oro”.
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    Enséñale a tu niño a leer usando el método basado en la fonética explícita.Tradicionalmente, se les enseña a los niños a reconocer una palabra basándose en su tamaño, la primera y última letra y su sonido general. A este método de enseñanza se le conoce como “método basado en la fonética implícita”, que va desde la parte más grande a la menor. Sin embargo, los estudios han demostrado que el vocabulario leíble aumenta significativamente (de 900 palabras a 30 000 palabras en el tercer grado) cuando se le enseña al niño de la manera opuesta: desmenuzando cada palabra en sus elementos más pequeños y armándola en una palabra entera, o sea el método basado en la fonética explícita. Ayúdale a tu niño a empezar a leer haciéndole pronunciar cada letra sin mirar la palabra completa primero[4].
    • No pases al método basado en la fonética explícita hasta que tu niño haya desarrollado una conciencia fonémica adecuada. Si no puede asociar los sonidos con las letras o los pares de letras de manera rápida, necesita un poco más de práctica antes de pasar a las palabras completas.
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    Haz que tu niño practique la decodificación. Normalmente se le conoce como “pronunciar” las palabras; la decodificación se da cuando un niño lee una palabra al pronunciar los sonidos de cada letra, en vez de tratar de que lea toda la palabra de una sola vez. La lectura se descompone en dos partes primarias: decodificar/leer una palabra y comprender su significado. No esperes que tu niño reconozca y comprenda las palabras todavía; haz que se centre en el proceso de decodificación y pronunciación de los elementos de la palabra.
    • Todavía no uses cuentos o libros completos; haz que tu niño lea listas de palabras o un cuento básico (sin enfocarte en la trama). Este es otro gran momento para practicar las rimas.
    • Decodificar en voz alta normalmente facilita al niño (y a ti) a aprender a decir una palabra. Si es necesario, haz que la descompongan según sus elementos con aplausos.
    • No seas rígido en cómo tu hijo pronuncia los sonidos. Los acentos regionales y las habilidades de audición débiles hacen difícil que un niño diga la mayoría de los sonidos de la manera académicamente correcta. Acepta el esfuerzo razonable. Reconoce que aprender los sonidos es solo un paso intermedio para aprender a leer, no una meta en sí[5].
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    No te preocupes por la gramática en este punto. Los niños preescolares y los niños de los primeros grados de primaria son muy concretos en la manera en que piensan y no pueden con los conceptos complicados. A la edad de cuatro años, la mayoría de los niños ya tiene un excelente conocimiento de gramática y a su debido tiempo aprenderá todas las reglas formales de gramática. En este punto, solo tienes que enfocarte en la habilidad mecánica de leer, es decir aprender a decodificar nuevas palabras e incorporarlas en su memoria para construir fluidez.
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    Acumula un archivo de “palabras de vista”, o palabras comunes. Por ejemplo, en el idioma inglés, ciertas palabras del vocabulario se usan con frecuencia, pero no siguen las reglas fónicas típicas. Estas palabras son más fáciles de memorizar por asociación de su forma que por su sonido, por lo que se les conoce como “palabras de vista”. Algunas de estas palabras son: “they” (ellos o ellas), “she” (ella), “an” (un), “said” (dijo) y “the” (el o la). La lista completa de las “palabras de vista” se denomina “lista Dolch”, está disponible en Internet y puede separarse en secciones para desarrollarse[6].

Método 3 de 3: Aumentar la dificultad

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    Empieza a darle a tus hijos cuentos completos. Lo más probable es que tu niño esté en la escuela cuando sea capaz de leer y sus profesores le darán su propio material de lectura. Ayúdalos a leer todos estos cuentos fomentando el uso fonético explícito y reconociendo el vocabulario. A medida que reconozca más palabras, podrá comprender más las tramas de los cuentos y los significados.
    • Deja que tu niño vea imágenes; no cuenta como trampa si lo hace. Las asociaciones de imágenes y palabras es un aspecto útil para enriquecer el vocabulario.
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    Haz que tu niño te describa una historia. Después de cada sesión de lectura, haz que tu niño te describa la trama de la historia. Trata de que sea minucioso, pero no esperes una respuesta elaborada. Un método fácil y divertido para ayudarle a hacerlo es usando marionetas que representen los personajes de la historia, para que así tu niño te la describa usándolas.
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    Hazle preguntas sobre los cuentos. Muy parecido a cuando le leías cuentos, cada vez que tu niño lea, hazle preguntas acerca de lo que acaba de leer. Al principio, le será difícil pensar de forma crítica acerca del significado de las palabras, de la construcción del desarrollo de los personajes y de la trama (o el parecido de todo esto en los cuentos más básicos), pero con el tiempo desarrollará la habilidad necesaria para responder las preguntas.
    • Haz una lista de preguntas que tu niño pueda leer; su habilidad para leer y comprender las preguntas en esa lista es casi tan útil como la respuesta de las preguntas en sí.
    • Empieza con preguntas directas, tales como: ¿Quién era el personaje principal en el libro? en vez de preguntas más abstractas, tales como: ¿Por qué el protagonista estaba disgustado?
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    Incorpora la escritura en la lectura. La capacidad de leer es un precursor necesario para poder escribir, pero a medida que tu niño desarrolle sus habilidades de lectura, haz que practique su escritura al mismo tiempo. Los niños aprenden a leer más rápidamente y más fácilmente si aprenden a escribir al mismo tiempo. La memoria motriz de las letras, escuchar sus sonidos y mirarlas por escrito reforzarán sus conocimientos nuevos. Así que, enséñale a escribir las letras y las palabras.
    • A medida que tu niño aprenda a deletrear mediante la decodificación y la pronunciación de las palabras, notarás que sus habilidades de lectura mejorarán. Recuerda que debes avanzar despacio, no esperes la perfección.
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    Síguele leyendo. Así como le enseñaste el placer de leer antes de que aprendiera a hacerlo, deberás continuar promoviendo la lectura al leerle o leyendo juntos diariamente. De esta manera, tu niño desarrollará una conciencia fonémica más sólida cuando vea las palabras mientras se las lees, en vez de esforzarse por hacer ambas cosas al mismo tiempo por sí solo.
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    Haz que lea en voz alta. Tendrás una mejor percepción de las habilidades de lectura de tu niño cuando lea en voz alta, además estará obligado a bajar la velocidad de su lectura para pronunciar correctamente las palabras. Evita detenerlo para corregirlo mientras lee, ya que hacerlo podría interrumpir su hilo de pensamiento y dificultar la comprensión de lo que está leyendo.
    • Leer en voz alta no tiene que limitarse exclusivamente a los cuentos; cuando estén rodeados de palabras, haz que tu niño las pronuncie. Los carteles de las carreteras son un ejemplo excelente de lo que tu niño ve a diario y puede practicar leyéndotelos en voz alta[7].

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Consejos

  • Al contrario de lo que se ha anunciado recientemente, los bebés no pueden aprender a leer. Pueden reconocer ciertas formas y correlacionarlas con imágenes, pero eso no es leer propiamente dicho. La mayoría de los niños no está desarrollada para hacerlo hasta los 3 a 4 años de edad.
  • La mayoría de los niños puede empezar a leer a la edad de cuatro años (como mínimo). Puedes empezar a enseñarle los sonidos de las letras aproximadamente a los cuatro. Podrás darle instrucciones sencillas para leer alrededor de esa edad.
  • Si tu hijo no tiene paciencia para leer y prefiere ver televisión, trata de encender los subtítulos y anímalo a que los siga.

El bebé que está cambiando el debate sobre el aborto

Fuente:  

Abortado espontáneamente con sólo 19 semanas de vida, Walter sobrevivió poco tiempo fuera del útero, lo suficiente para generar conmoción y marcar vidas



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“Montón de células”, “tejido”, “apenas un feto”: estas son expresiones comunes usadas por la personas favorables al aborto para describir al feto, con el fin de disminuir la humanidad de estas nuevas vidas. Sin embargo, el modo como las personas llaman a los fetos no es lo que los define, y está comprobado por la vida de un bebé. El verano de 2013, Walter Joshua Fretz nació con sólo 19 semanas de gestación. Vivió pocos instantes, pero su vida ha tenido un impacto duradero.

Los padres de Walter, Lexi y Joshua Fretz, madre y padre de dos niñas (que acogieron a su tercera hija, Mia, el pasado mes de septiembre), esperaban ansiosamente la llegada de su nuevo bebé, cuando, según el blog de Lexi, ella comenzó a sangrar.

Eso no era algo común para ella durante la gestación, pero cuando los sangrados se volvieron rosa, se quedó más preocupada y llamó a su comadrona, que le aconsejó ir a urgencias.

En urgencias, varias embarazadas llegaron después de ella y fueron llevadas directamente a la enfermería. Pero, puesto que Lexi aún no había completado las 20 semanas – tenía 19 semanas y 6 días – las normas del hospital requerían que permaneciera en urgencias.

Una hora más tarde aproximadamente, Lexi pudo oír los latidos del corazón de su bebé y se sintió aliviada, pero mientras esperaba la ecografía, comenzó a sentir los familiares dolores de parto. Casi cinco horas después de llegar al hospital dio a luz a su hijo, Walter Joshua Fretz.



Ella escribió:

“Yo estaba llorando mucho en ese momento, pero él era perfecto. Estaba completamente formado y todo estaba en su lugar, podía ver su corazón latiendo en su pequeño pecho. Joshua y yo lo sostuvimos y lloramos por él y miramos a nuestro hijo perfecto y pequeñito”.

La siguiente decisión de Joshua podría parecer natural e insignificante, pero terminaría volviéndose un punto de inflexión para muchas personas. Fue al coche a coger la cámara de Lexi para sacar fotos de su hijo. Al principio, eso no era lo que Lexi quería, pero las fotos de Walter luego se difundieron por todo Internet.

Las fotos llegaron a madres afligidas y las ayudaron en la pérdida de sus propios bebés, y se usaron para ayudar a mujeres a escoger la vida para sus hijos no nacidos.



Lexi recibió muchos mensajes positivos y compartió algunos, incluyendo los siguientes:

Acabo de ver las imágenes de Walter… Estoy embarazada y en una situación muy mala esta semana. Hice la primera ecografía la semana pasada y él es un niño también. Pero, esta semana, comencé a rezar para que ocurriera un aborto espontáneo o para decidir acabar con el embarazo, ya que su padre está huyendo de toda responsabilidad. Le pedí hoy a Dios para que me mandara una señal de que estaríamos bien, o abortaría mañana. Unas horas después, vi el link en Facebook.Me puse a llorar. Pero lo más importante es que me hizo entender, sin ninguna duda, que no puedo hacerle eso a él”.

Solía pensar que había razones para justificar algunos abortos. (…) Pero ahora, mirar a Walter, ahí, acostado en tu pecho, me hizo sentirme avergonzada por mis opiniones pasadas y me aflijo por cada mujer que decide abortar sin entender el valor de la vida que trae dentro de sí”.

Siempre pensé que era una elección de la mujer interrumpir un embarazo. Una vez más, la falta de comprensión, pensar o mejor dicho, ser llevada a pensar que, en esta fase, una mujer podría abortar un feto (un conglomerado de células)… ¡Qué equivocada estaba! Estoy feliz porque has decidido compartir tu historia y las bellas fotos de ese momento tan triste de tu vida. ¡Me ha dado una gran lección!”.

Estoy embarazada de 8 semanas y 3 de ellas he estado en profunda agonía, sin saber si continuaba o abortaba al bebé (no estoy en una buena situación para tener hijos en este momento), pero tú has puesto mi vida en perspectiva. Yo puedo amar a este bebé y “darle la vuelta” y eso me basta por ahora. Voy a mantener a este bebé que estoy cargando y cuidarlo para siempre
Estas fotos de Walter revelan la humanidad del bebé no nacido.Son prueba, sin sombra de duda, de que se trata de una persona, y no de una partícula o de un montón de tejido, lo que pone la cuestión: ¿Por qué es legalmente permitido acabar con la vida de un ser humano no nacido?
“Sólo porque el bebé en el vientre de su madre no puede ser visto por todos, no significa que sea un montón de células”, escribe Lexi. “Walter estaba perfectamente formado y era muy activo en el útero. Si él tuviera sólo unas semanas más, habría tenido la oportunidad de luchar en la vida. (…) En medio de todo nuestro dolor, estoy feliz porque algo bueno ha podido salir de esto. Rezo para que el Señor continúe usando las fotos de Walter para impactar a muchos”.

Para conocer la historia completa (inglés) y ver todas las fotos, haz clic aquí.
(Fuente: Live Actions News – Fotos: F2 Photografy)