jueves, 21 de febrero de 2013

“MAMI, YO QUIERO ESTAR CONTIGO”. Ese día extrañaba mis afectos y atenciones



Por Jacqueline Tineo

EL VALOR DEL TIEMPO QUE PASEMOS CON NUESTROS HIJOS ES TRASCEDENTAL. El mayor regalo para nuestros hijos: EL TIEMPO DE CALIDAD QUE LE REGALAMOS.
Llevo varios días en observación. Contemplo,  escucho y reflexión. . Trabajo mucho y hago muuuchos sacrificios para que las cosas que hago queden excelentes!. Pero, siempre que estoy con mi hijo, trato de escucharle, jugar con el... claro, en ocasiones he estado tan saturada de trabajo, que no tengo mucho tiempo para "perderlo" y lo pongo entre comillas, porque la verdad, no lo perdemos, sino todo lo contrario, lo ganamos, y es el mejor regalo para nuestros hijos.
Mi hijo, Luis Esteban tiene tres años,  demanda atenciones, y cariño, como todo niño, aunque creo es normal, que haga sus pataletas y llame la atención por ser el único hijo
Les confieso algo que me sucedió:
 Estaba yo preparando el guión del programa  radial De Mujer a Mujer, y me faltaba mucho. Yo había buscado a mi hijo al colegio (está todo el día en el cuido), y llegamos a casa, le di leche, unos besitos y abracitos, hablé un poco con él, le di el "péneno", (teléfono), porque le gusta ver videos de animales, y carreras, y ahora al gato con botas, y me senté frente a mi monitor.
 Luego de unos 30 minutos mi hijo me dice, mientras se acercaba a mí: Mami, yo quiero sentarme contigo (en mis piernas)... y yo le dije: mi amor, no puedo ahora, te busco una silla y te sienta a mi lado mientras que yo termine, si? 
Mi hijo aceptó, pero no pasaron 10 minutos en que volvió  a decirme: mami, yo quiero estar contigo... Yo, que estaba con el tiempo encima, estaba - confieso- estresada,  le dije que NO, que no  podía en ese momento.  Su reacción, fue un tanto agresiva interrumpiéndome el trabajo. Le hablé fuerte, y lloró porque le separé del teclado y de mí, pero eso no hizo cambiar su actitud. Entonces, me di cuenta, que era yo quien tenía que cambiar mi actitud, y prestarle más atención porque El, me necesitaba en ese momento.    
Que hice?: dejé de escribir, me le acerqué lo abracé y le pregunté: papito que te pasa?, estás portándote así porque mami no te hace caso?, y me dijo: SI.    ¿Quieres que mami juegue contigo? SI   ¿Por eso te estás comportándote  así, porque quieres que mami te de muuuuchos abrazos?! SI.   Entonces, mi corazón se me arrugó, lo abracé tiernamente, le hice cosquillas, nos pusimos a jugar un rato y fuimos muy felices los dos.
Mi hijo recibe mucho amor tanto de mí, como de su padre y le damos tiempo, pero ese día, extrañaba mis afectos y atenciones.
Para concluir: NUESTROS HIJOS SIEMPRE VAN A NECESITAR DE NUESTROS ABRAZOS, DE NUESTRO AMOR, DE LAS ATENCIONES.
Siendo niños, es el mejor regalo que podemos ofrecerle: TIEMPO DE CALIDAD ESTANDO CON ELLOS, y después de grandes, también NECESITARAN AQUELLOS ABRAZOS LLENOS DE TERNURA, AQUEL TE AMO que les alegra el alma, y les fortalece en una sana autoestima.
Siempre necesitaremos recibir afectos sinceros, que son los que nos ayudarán a desarrollarnos con una madurez afectiva sana, equilibrada y la nos ayudará siempre a reconocernos y auto-afirmarnos como seres humanos valiosos.
Por lo tanto, una vez más confirmo, LA IMPORTANCIA TRASCENDENTAL que tiene el VALOR DEL TIEMPO DE CALIDAD QUE PASEMOS CON NUESTROS HIJOS, Y CON CADA SER HUMANO.
Haz que tu tiempo deje huellas imborrables.



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