sábado, 20 de octubre de 2012

“Bella”, de las cenizas, a la construcción de una muralla


Bella, Yuderquis Caraballo
Una mujer, bella por dentro y Bella por fuera

Por Jacqueline Tineo
Bella desde que nació,  “Bella” le dicen de apodo, y bella siempre será. Y no es para menos!.  Yuderquis Caraballo, es  su nombre oficial, pero para todos los que la conocemos, ella siempre será “Bella”.
 Conocí a Bella desde la infancia, quien desde siempre fue servicial y cariñosa. Siempre estuvo presente cuando se le necesitaba. Hoy recordando aquellos tiempos, recuerdo en su mirada cierta melancolía, quizás en algunos momentos pude ver hambre de pan, pero también hambre de conocimientos. Según me confesó "mi mayor pobreza, mas que de  alimentos, fue el de no haber aprendido a leer y escribir".
 Para aquel entonces, Bella, con su belleza natural no tuvo la oportunidad de ir a una escuela, de tener un techo propio, una familia estable, lo que quizás, era lo que reflejaba en aquella mirada melancólica, un tanto perdida y  como niña, no sabía expresar y yo mucho menos interpretar.
Vivió un tiempo en casa de mi abuela materna y desde ahí le redactaba las cartas para que le enviara a su madre, quien vivia en Puerto Rico. Vivió en distintos lugares, hasta que llegó un día en que su madre, quien se había casado con un boricua, le hizo los trámites legales de residencia, y así un 15 de agosto del 1988 se despidió de mí, con la promesa de que siempre estaríamos en comunicación.
Germani, la hija de Bella
 Recibí su primera comunicación al mes de su partida, una pequeña Tarjetita, que aún guardo conmigo por el mensaje de esperanza y confianza en Dios que me invitaba. Pasaron alrededor de casi 20 años que no tuve comunicación con ella, pero nunca perdí la esperanza de verla alguna vez y renovar  aquella amistad que desde niñas nos unió. Cabe decir, que siempre supe de ella a través de sus familiares, así como de  Gérmany,  su hija, la luz de sus ojos, quien también fue premiada por la belleza natural. Recibí algunas fotografías de ella y su hija, pero jamás volví a verla, más siempre guardé la ilusión de que un día el destino nos volvería a juntar y como siempre preguntaba por ella, un día tuve la oportunidad de conseguir su número de teléfono de Miami, donde llevaba  años viviendo.
 Lágrimas, sonrisas, abrazos prolongados y horas interminables en conversaciones, fueron los días que pasamos juntas en Miami, junto a su hija y esposo.  Después de 20 años, una semana era poco tiempo para compartir toda una vida, pero la fe y la esperanza de la que hablaba aquella tarjetita, siempre se mantuvo en  mí, y cuando se la mostré no podía creer que aun la conservara, pero siempre creyó en la sinceridad de nuestra amistad.
 Yuderquis Caraballo, se había transformado. Bella, aquella niña de ojos vivaces, y sonrisa conquistadora, era una mujer diferente!, una mujer, que se vistió de fortaleza, de humildad, valentía y coraje, una mujer de la que hoy con orgullo digo, es mi inspiración. Bella, transformó las cenizas de su pasado en una muralla gigante, porque desafió el tiempo y el espacio, y no le importó ser la muchacha más grande de la escuela, y que quizás, se burlaran de ella. No le importó, aunque le dolía, porque ella había decidido aprender de grande, lo que no le enseñaron de pequeña.  “A veces siento resentimiento por mi mamá, porque por su culpa no aprendí a leer y a escribir”,  son sentimientos que aún afloran, pero que enseguida, desaparecen, porque ella, lo más importante es que aprendió a leer y a escribir, y hoy se siente la mujer mas feliz del mundo, al tener una biblioteca en su casa, su propia casa, otro de sus sueños, así como el sueño de regalarle a su madre su propio techo.
Bella, tuvo que pasar por valles de oscuridad, desolación, pobreza y abandono, más ella hoy reconoce, que no estuvo sola,  porque  Dios nunca la abandonó. Decidir separarse del padre de su hija, fue un trago amargo, pero alentador. No tener familia quien  le diera la mano, la hizo más fuerte en la tribulación.  Dejar de comer para alimentar  a su hija, era una bendición, haber tenido varios matrimonios, una enseñanza para no equivocarse. Así, que cada experiencia dolorosa, la fueron convirtiendo en una mujer valiente, fuerte, en una heroína de la vida, quien poco a poco fue levantando su muralla, para ser la mujer que es hoy. Bella inició  con su primera empresa como “Yuderquis Servis”. Actualmente tiene a  Y &A ENTERPRISES CORP, empresa que ofrece diferentes servicios, como remodelación de baños y limpiezas de oficinas.  Construirle una casa a su madre, una de las mejores en la comunidad de la “Chichara”, Moca, Rep. Dom. es una de sus mayores satisfacciones. Tener sus ahorros para que su hija pueda ir a la universidad, una conquista.  En fin,  ella no es rica, trabaja arduamente  para garantizar los estudios de su hija y poder seguir ayudando a su madre quien es viuda.
“Las mujeres somos complicadas y difícil de entender”, es una expresión que un día me dijo. Cree,  que las mujeres somos muy exigentes y más cuando tenemos el control de la vida económica de un hogar, dice, podríamos sentirnos poderosas a la hora de tomar decisiones, aunque también sabe, que las mejores decisiones son las compartidas.
La amistad renovada, el cariño y respeto,  son hoy, mucho más fuertes. Ella, mi amiga de infancia, fue la madrina de mi boda, y madrina de bautizo de mi hijo. Mantenemos comunicación constante y de vez en cuando nos hemos vuelto a ver.  Hoy más que nunca, nos mantenemos muy unidas y compartimos nuestras experiencias de vida, y hasta nos convertimos en "paño de lágrimas" una a la otra.
Así,  que ni el tiempo ni la distancia pudieron apagar aquella amistad sincera de la niñez, porque hoy siendo adultas, cultivamos una amistad profunda, de aquellas, que hay que cuidar y valorar como una perla preciosa.
Hoy 20 de octubre es tu cumpleaños. Hoy celebramos tu vida que es bendición e inspiración para muchas mujeres. Gracias le damos a Dios por ti, por lo que eres y serás. Gracias por enseñarnos que de las cenizas, podemos construir murallas de vida.