sábado, 6 de octubre de 2012

Consagrados a Dios o a la política?

Por Jacqueline Tineo

Desde hace varios días vengo reflexionando sobre  la controversia que se ha generado acerca de las  pronunciaciones del  arzobispo católico  de San Juan, Puerto Rico,  Roberto González Nieves.
El Dilema:  La Carta Pastoral, y específicamente el párrafo que dice así: “Dicho diálogo tiene que partir del reconocimiento del derecho a la autodeterminación de cada pueblo y nación, lo que implica que Puerto Rico tiene un derecho fundamental a la existencia, a la propia lengua y cultura, a moderar su vida según su propias tradiciones y construir el propio futuro proporcionado a las generaciones más jóvenes, una educación más adecuada, es decir a los puertorriqueños y puertorriqueñas que han de ser los principales protagonista de su historia”, párrafo leído por el obispo episcopal David Álvarez durante una entrevista radial por WKAQ- Univisión radio, y  a  que mi juicio, difiero de lo que dijo, con respecto a que el arzobispo “pudo inmiscuirse en la política local al exponer varias propuestas para enderezar el país”.  
Para poder comprender a un Consagrado
Desde siempre, Dios ha elegido o ha llamado a hombres y mujeres a consagrar su vida a El, a la humanidad, pero también,  la gente  siempre se ha preguntado el porqué de esta consagración, por qué la opción de la Vida Religiosa?, así como han cuestionado el por qué no se casan y forman una familia?. Podría decirse que es sencillo, pero no lo es. La vida religiosa o vida Consagrada es tan responsable, seria y profunda como el matrimonio, o quizás como un buen político, que sabe a conciencia que la política  es un arte de gobernar, de dirigir a su pueblo, de velar por el bienestar de sus ciudadanos, por el bien de su nación y no de sus propios bolsillos.  Entonces preguntamos:  un consagrado a Dios, busca o no el bienestar del pueblo de Dios?
Los consagrados a Dios, en primer lugar, renuncian a muchas cosas para dedicarse por entero a trabajar por la “Reino de Dios” aquí en la tierra, pero sobre todo,  a despojarse de sí mismos. Abrir su corazón para acoger a los demás, sin importar, raza, lengua, sexo, procedencia, en una palabra, ACOGEN a todos y todas y por igual. Así mismo, han de tener la gran capacidad del discernimiento, para saber cuando debe hablar, opinar o  ceder en momentos determinados.
La vida Religiosa exige de los consagrados a Dios, la capacidad de vivir en una comunidad, espacio éste, de encuentro y también de desencuentro. Parece contradecirse, pero no, porque es justo, en esos desencuentros donde se hace posible el ENCUENTRO a  través de Jesús-Dios, quien es el centro  de la vida religiosa y de todo consagrado.

Debe un consagrado a Dios,  opinar y  sugerir propuestas que contribuyan al bienestar de un país?
Un consagrado a Dios, y la Vida Religiosa en su totalidad, no está ajena a la realidad de su pueblo, sino, todo lo contrario: Está y debe estar atenta a los signos de los tiempos para responder con audacia profética a la llamada de Dios y dar respuestas a conflictos que afectan al bienestar de su pueblo.
Un consagrado a Dios, significa también estar consagrado al pueblo de Dios, y por tanto, ha de  sentir con la gente,  involucrarse con la gente, luchar por los derechos de la gente, siendo así, que  los consagrados a Dios, sacerdotes y religiosas (monjas), están llamados a entregarse, no sólo a la oración y sacrificios personales en el silencio, sino también a ser voz,  “de lo sin voz”, a salir en defensa del pueblo de Dios, a proponer, lo que entienden desde el discernimiento,  es lo mejor para su gente y para su país.
Pedir mejores y más empleos,  pedir justicia, y como dice el Arzobispo,  González Nieves, tener “derecho a la autodeterminación de cada pueblo y nación, lo que implica que Puerto Rico tiene un derecho fundamental a la existencia, a la propia lengua y cultura, a moderar su vida según su propias tradiciones”  y que este pueblo es “protagonista de su historia”, no necesariamente, estas expresiones tengan un matiz envuelto en una de las alternativas políticas, pero sí una gran preocupación por el bienestar de una Isla envuelta, desde hace largo tiempo, en una dependencia que esclaviza. 
Sea la Iglesia, representada por sus consagrados, o cualquier secular  de la sociedad civil  que considere que  promover  mejores relaciones afectivas,   promover  la independencia, que no es más que crecer en autonomía, en mayor libertad, madurez y confianza, pero sobre todo, una independencia  que promueve la responsabilidad, el compromiso,  y no estar toda la vida bajo una dependencia, que no nos permite crecer,  sino que nos hace débiles, indefensos e inmaduros,  esto se llama,  preocupación profunda e identificación con un pueblo,  no una identificación con alguna  ideología política. ¡por Dios! de ser así, todos los psicólogos estarían a favor de tal partido. 
Una cosa sí no debe permitirse un consagrado, aunque este pueda tener ciertas preferencias: Identificarse abiertamente por un partido político, aunque tenga todo el derecho de votar.  El consagrado a Dios, no es perfecto, es persona normal, como todos,  pero con una vocación especial, y no por ella, deja de ser frágil. Por eso  será, que estos consagrados elevan sus oraciones a Dios, confiando en su misericordia y cantando como dice el salmo 18 “Yo te amo Señor, mi fuerza. El Señor es mi roca y mi fortaleza, es mi libertador, es la roca que me da seguridad, es mi escudo y me da la victoria”.
La Iglesia, santa y pecadora, deja abierta sus puertas. Una iglesia que reconoce sus fallas humanas, una iglesia que trabaja por el bien de su pueblo.  Que ciertas posturas y/o  propuestas puedan “verse” a favor de las ideologías de un partido político, no significa que la Iglesia está promoviendo e identificándose con  algunas de las alternativas políticas. Lamentablemente, estamos a unas semanas de celebrar “la fiesta de la democracia”, y los partidos políticos con sus representantes,  se “agarran” de cualquier cosa para defender sus ideologías  políticas, y eso no es un secreto para nadie.
A los líderes  políticos como el exgobernador Carlos Romero Barceló, quien pidió que los feligreses abandonaran la iglesia,  la senadora Melinda Romero Donelly , quien se querelló con el Nuncio de la Iglesia Católica de Puerto Rico, y la representante  Albita Rivera, quien promovió que los católicos no den ofrendas en las misas, les recuerdo, que cada quien ha de juzgar por su condición, y las decisiones, cualesquiera que sean, las ha de tomar cada persona.  Sus  actitudes dejan mucho que pensar, y da pena, que por su fanatismo político, quieran tergiversar el significado de lo dicho en la Carta Pastoral. 
Creo a la vez, que el obispo episcopal David Álvarez al decir que coincide con estos  lideres políticos, se contradice con su opción de vida consagrada, quien debe defender, siempre,  a los pobres e indefensos de Dios, llevando propuestas  y alzar su voz a favor de la gente, de un  pueblo o nación.
No soy de ningún partido político, pero si soy política. No busco un “puesto político”, pero sí un trabajo donde podamos implementar estrategias que ayuden al desarrollo y crecimiento de un país junto a un equipo  de trabajo, que crea  en el bienestar común y que crea, en un proyecto de nación, porque cuando eres capaz de ver a Dios en la gente, serás capaz de morir en libertad por amor.