martes, 18 de septiembre de 2012

Encrucijadas de Amor


Quiero escapar de ti, y a la vez quisiera que me estrecharas en tus brazos y perderme en tu regazo. Cuando me miras, siento como si un imán me atrajera hacia ti y por un momento quisiera olvidarme de quien soy  y hacer lo que  dice mi corazón y lo que reclama mi cuerpo cuando cerca de mí tú estas… 

Aquí me tienes en un mar de confusiones,  porque mientras más cerca te tengo, más te voy queriendo  y mientras lejos tú estás,  no hago otra cosa que pensar en ti, en tus palabras, tu sonrisa, y en esa mirada especial que me hace temblar e invade todo mi ser. 

Tu recuerdo en mi, me atormenta, me atormenta tanto que no comprendo o no quiero comprender, pero de algo estoy segura, que cuando no estás empiezo a extrañarte  y haría cualquier cosa por escuchar tu voz para que tan sólo me dijeses: TE QUIERO, y entonces, llegan a mi tus recuerdos, tu mirada en la que me siento desnuda ante ti y me doy cuenta que es un sueño, porque no te tengo a mi lado. 

A veces quisiera ser como el viento que no se ve y sólo se escucha.  No se sabe de dónde viene y ni a dónde va, pero sigue siendo viento; y  quisiera ser como un cerrar y abrir de ojos, para hacer lo que quiere mi corazón,  pero me doy cuenta que la historia de la vida, mi propia historia, han dejado huellas en el camino, y que los cambios de la vida necesitan de un proceso lento y maduro, y sin embargo, aquí me tienes presa de tus recuerdos, de tu presencia, de tus besos, de tus abrazos, porque mientras más cerca te tengo, más te estoy queriendo, más me siento tuya. 

Si me preguntase que quiero hacer ahora, te diría, correr a tus brazos, y que me cubras de besos y caricias y pedir al cielo mismo, que ese instante se volviese una eternidad.

Tomado de “Silencios del Alma”, libro en construcción de Jacqueline Tineo