miércoles, 21 de noviembre de 2012

La libertad de expresión es un derecho, La crítica una necesidad, la modificación a la ley 61-32, un retroceso a la dictadura


Por Jacqueline Tineo

Uno de los derechos fundamentales de los seres humanos, es la Libertad de Expresión, y gracias a este derecho, protegido también por la Constitución de la República, los hombres y mujeres, somos libres y tenemos el derecho de expresar nuestro sentir.

Me pregunto ¿Qué es criticar? Y aunque se lo que significa, comparto el parecer de la profesora, Georgina Pérez López, Subsector Lengua Castellana y Comunicación,  “Criticar equivale a valorar algo desde la perspectiva de nuestro particular punto de vista, tanto racional como afectivo. La crítica no es necesariamente una censura, sino un juicio en el que se destaca tanto lo positivo como lo negativo, dando las razones que avalan las opiniones formuladas. También  significa juzgar, discernir. Así, en nuestra vida diaria solemos criticar todo aquello de que somos testigo: el cine, la política, el fútbol, las relaciones interpersonales, etc. La crítica general o especializada informa, orienta y educa al público sobre lo que sucede en ámbitos artísticos, científicos, políticos etc. Criticar es, entonces, emitir nuestro juicio sobre alguna cosa, diciendo de ella si es buena o mala y por qué

¿Y por qué me tomé la libertad de citar lo escrito por la profesora Pérez, sobre la crítica? , porque esto nos puede ayudar  aún más, al  empoderamiento  como grupo social, especialmente, como  periodistas y  comunicadores, en proteger los derechos de la libre expresión, y de manera especial, en decir NO  a la modificación de la ley 61-32, artículos 191-193 que trata sobre la libertad de expresión y difusión del pensamiento y porque esta modificación pone como delito de prensa, que “Periodistas que critiquen  a funcionarios  públicos, podrán enfrentar penas  de prisión de hasta tres años  y multas de hasta nueve salarios mínimos”.

Ofrezcome!.  Osea, que nuestros funcionarios públicos, se oponen al confrontamiento de las  ideas, que  generan nuevas ideas para así crecer y comprender más cabalmente el mundo que nos rodea. Que los funcionarios, se oponen al buen discernimiento que nos conduce por el camino del bien común y la libertad. Que nuestros funcionarios se oponen a la investigación a profundidad, que informa, educa y orienta?. Que nuestros funcionarios no quieren se censuren  las injusticias, la mediocridad,  la complicidad, el silencio que mata las iniciativas?,.  La critica, entonces, es aplicable a toda persona, y más aún a los funcionarios de un  país, quienes son elegidos para dirigir el destino de esa nación.

 ¿Permitiremos que los funcionarios quieran hacer con sus “funciones” lo que les da la gana, y sin tener que rendir cuantas a nadie, y andar “como chivos sin ley”? Claro, si permitimos que se aprueben dichas modificaciones, estaríamos condenando y sepultando  el fortalecimiento de las capacidades, confianza, visión,  protagonismo y empoderamiento  de la sociedad, quien tiene, junto a los periodistas y comunicadores, el derecho a la libre expresión,  autonomía,   las tomas de decisiones, a la participación inclusiva, la responsabilidad de construir la democracia de los pueblos, pero sobre todo, la capacidad de impulsar cambios positivos y trascendentales a beneficios de una nación  y no de unos pocos.

También es cierto que cada persona es responsable de lo que dice, y debe ser responsable de lo que escribe. Y debo decir, que así como critico, también debo hacerlo con elocuencia y  respeto. Que el  lenguaje que empleo debe ser claramente comprensible, exento de datos inútiles y a veces infantiles. No hay razón  para caer en la provocación y dejarnos llevar de la ira y el descontento por la crisis fehaciente que a causado la reforma fiscal en la Republica Dominicana, por ejemplo.

Como dice el destacado periodista  Juan Bolívar Díaz: “Hay que enfrentar con toda energía el proyecto de los diputados, que contradice la tendencia universal de las democracias a despenalizar los llamados delitos de prensa, precisamente para evitar que el látigo de los poderosos se imponga sobre la libertad de expresión”.

Sólo de pensar  que la modificación de la ley 61-32, artículos 191-193 sea aprobada, y aunque yo aún, no había nacido, me hace traer a la memoria aquella fatídica dictadura de Trujillo.  Y yo,  Cómo periodista, comunicadora social, cómo miembro del CPD-PR, les invito a atrincherarnos,  y rápido. No podemos  permitir atropellen  nuestros derechos  a la libre expresión.  El Diálogo construye, y lo que mas necesita Republica Dominicana y el mundo,  es orden y paz, libertad de expresión, justicia  e igualdad.



2 comentarios:

  1. Adonde llegaremos en este país, realmente la gente esta cansada de sentirse aplastada humillada y hasta expresarse es un delito, pues no creo que nos callemos mas bien es una motivación para seguir diciendo todo aquellos que no esta bien, cada un@ esta llamad@ a denunciar y a anunciar.

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  2. Ciertamente anónimo... Puede decirnos Su nombre, y de dónde es?. Gracias

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