jueves, 27 de septiembre de 2012

Quién eres tú para matar?



Por Jacqueline Tineo

Quién eres tú, quien soy  yo para quitar la vida de un ser humano, que por más maldades que haya cometido, sigue siendo creatura de Dios?

Aún siento arder mi corazón  y doler mis oídos cuando escuché  en una estación radial las expresiones de hombres y mujeres a favor de la PENA  DE MUERTE.  Pareciera que ellos mismos no tienen hijos, e hijas, ni familias! Y voy más lejos, pareciera que ellos mismos no pertenecen a la raza humana,  quien un día también podrían estar condenados  a pena de muerte, a la que rechazo en su totalidad. 

Dónde queda nuestra humanidad?, dónde queda el sentido profundo de la vida, del respeto, de las oportunidades, del volver a empezar, del cambio, del arrepentimiento, de la conversión, de la reivindicación? A caso usted nunca ha cometido un pecado?. Que tire la piedra, dijo Jesús a los fariseos y a todos los que se acercaron a la mujer adultera para matarla por haber cometido una falta, quizás justificada. Quién sabe si el marido era un abusador, que la maltrataba?, quien sabe si él se descuidó de ella en el amor y las atenciones?, Que quede claro, no justifico su acción, porque el respeto primero nos lo hemos de dar nosotras mismas. Pero por Dios! Dónde está la misericordia, que nos es más que bajar al corazón del otro, o quizás ponerte los zapatos del otro?

Si bien es cierto que la justicia humana, es injusta a través de sus leyes entrampadas,  también es cierto  que hay castigos para cualquier persona  que delinque. Ah!, pero escuchar decir, que es mejor matar a los delincuentes, porque ellos generan al Estado un gasto de más de 40 mil dólares al año, en vez de invertirlos en educación, me da pena, me aterra y me  sumerge en sentimientos encontrados. 

Primero, porque es verdad que la inversión mayor que deben hacer  los gobernantes de un pueblo o nación, es ofrecer educación de calidad a sus ciudadanos, segundo y muy cierto,  es que una nación que tiene un rastre de parámetros delincuenciales,  de familias  disfuncionales, de vivir en un mundo cada vez más fragmentado, una sociedad silenciada ante las injusticias, que calla y se hace cómplice de los tantos puntos de drogas en toda la Isla del Encanto, que a veces desencanta, de los cómplices corruptos de aquí, de la República Dominicana y tantos países más,  que cada vez se ven amenazados por los narcotraficantes, por los políticos corruptos, por los que tienen el poder de controlar, se NECESITA INVERTIR  con urgencia en la sanación de aquellos reclusos que desean transformar su vida para ser mejores personas y ofrecer en general a todos las atenciones que por derecho les corresponde. 

No, y no. No estoy a favor de la PENA DE MURTE,  pero sí, a cadenas perpetuas según la gravedad del caso para cada imputado. Y, como creo en la vida, en la libertad interior, me atrevo  apostar,  que si esos reclusos condenados de por vida, reciben ayuda, pueden transformar sus vidas, sintiéndose libres tras las rejas.


Digamos sí a la Vida, No a la muerte, No a la impunidad, Si al Castigo sanador. Entonces, y no olvidemos, que aquellos que un día salgan  después de haber cumplido su castigo y estar sanos del alma, ellos mismos podrían ser cómplices, para recrear un mundo mejor.

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