domingo, 16 de septiembre de 2012

“No importa de dónde vengo, sino quién soy”

Una hermosa historia digna de ser leida, pues una vez mas, Dios se manifiesta, y nos muestra de los milagros que a diario va realizando en las personas!.
Providence En Español - “No importa de dónde vengo, sino quién soy”

Fior Méndez, la modelo dominicana que saltó a la fama tras conocerse que vivió en un orfanato antes de debutar con éxito en las pasarelas, es una joven segura de sí misma que está agradecida de su presente y enfocada en construir su futuro.

Por Arelis Peña Brito
PROVIDENCE.- La noticia ha causado sensación en la Internet, siendo multiplicada de una publicación a otra, en la que todos enfatizan en la misma historia: la de una jovencita salida de un orfanato que debutó triunfante en la pasarela, en una semana de la moda en New York.

Los programas de televisión, periódicos escritos y digitales no han podido resistirse al impacto mediático de la historia de esta “cenicienta moderna” que saltó del anonimato a la fama gracias a un pasado que todos, menos ella, insisten en resaltar.

“No importa de dónde venimos, si de un hogar, de la calle, o de un orfanato. Lo importante es lo que somos como personas, lo que llevamos por dentro, lo que valemos. Lo que me sucedió a mi es solo algo que tenía que pasar para llegar adonde estoy”.

Con estas palabras resume Fior Méndez el significado que tiene para ella alcanzar una meta en la que mantuvo fija su mirada, más allá del espejo en el que siempre se veía a sí misma como una modelo cotizada.

La joven, que habló en exclusiva con Providence En Español vía telefónica desde la ciudad de New York, asegura que todo el revuelo en torno a su persona no es algo que le haga quitar los pies de la tierra. “Vivo normal, soy la misma Fior de siempre, eso sí, muy feliz y agradecida de poder ser la voz de tantos niños que, al igual que yo, pueden ver sus sueños hacerse realidad”.

Haber sido abandonada por su madre a los ocho años y luego ser entregada por su padre a un albergue para niños huérfanos al despuntar su adolescencia,
no es algo de lo que ella está avergonzada ni tampoco se refiere al tema como una desgracia. Más bien, habla con orgullo de su estancia en el hospicio Niños de Cristo, el que fue su hogar sustituto desde los 13 a los 22 años, en la ciudad de La Romana, en República Dominicana.

“En ese orfanato recibí un hogar. Ellos me dieron amor, el calor de una familia de verdad, me hicieron sentir importante. Con Sonia Hane (la directora del centro) aprendí lo que es una madre. De ella recibí consejos, respeto, cariño, valor. Ella no sólo me abrió las puertas del orfanato, sino también las de su casa. Le doy gracias a Dios y a ella por todo lo que soy.

También a Marilyn, que me ayudó para venir a Estados Unidos a estudiar inglés”, dice Méndez, que aspira, algún día, convertirse en comunicadora social.

Aunque su llegada al mundo del modelaje ocurrió de manera fortuita, en su mente y corazón ella se preparó durante años y esperó con paciencia la llegada de ese momento. Fior cuenta, orgullosa, que fue su propia maestra. Cada vez que tenía oportunidad veía los programas de televisión en los que las modelos recibían entrenamiento sobre las posturas, formas de caminar y gestos correctos.

“Me ponía tacones y caminaba como si estuviera en la pasarela. Toda mi vida dije que iba a ser modelo, era mi sueño; así que el día que desfilé por primera vez me sentí tan feliz, tan emocionada, que solo podía decir dentro de mí: gracias, gracias, Dios mío”.

Su participación en la Semana de la Moda de New York fue una ventana que le ha abierto muchas puertas.
Con sus 5 pies 10 pulgadas de estatura, su rostro de belleza exótica, piel de ébano y andar de gacela, Fior causa sensación en cada agencia en la que se presenta para un “casting”. Dice que le han llegado varias ofertas y le entusiasma la idea de trabajar para la industria de la alta costura.

Su mayor ilusión es triunfar para apoyar a los otros niños y jóvenes que dejó atrás en el orfanato. “Quiero ayudarles a sentirse personas valiosas, a que también logren sus sueños, que si alguno tiene talento para cantar, pagarle una escuela de canto; si quiere pintar, llevarlo a una escuela de arte. Quiero que ellos sepan que cualquier cosa es posible, que no deben tener miedo, pero si mucha fe en Dios”.

A los padres que la abandonaron a su suerte no les guarda rencor. “Los quiero mucho, sin importar lo que ha sucedido. Esto fue algo que tuvo que pasar, y si yo tuviera la oportunidad de ayudarlos algún día, lo haré, con toda seguridad”, afirma, convencida.

Júbilo en el orfanato

Sonia Hane, directora y fundadora del orfanato “Niños con Cristo” dice que todos en el hogar están orgullosos de Fior, a quien describe como “una persona alegre, positiva, muy clara y decidida en lo que quiere”.

“Ella ha sido una verdadera hija para mí, como lo son todos los niños en el orfanato; pero ella siempre fue mucho más apegada a mí. Es una persona muy noble. Me acompañó varias veces a Haití cuando fuimos tras el terremoto”, recuerda Hane.

Refiere que desde el orfanato Fior recibió todo el respaldo para hacer realidad su deseo de ser modelo, pues fue mediante los contactos internacionales del hospicio que la joven tuvo la oportunidad de obtener el visado para llegar a Estados Unidos y de presentarse en un “casting” del que salió rumbo a las pasarelas.

El hogar “Niños con Cristo” alberga en la actualidad a 180 niños (140 hembras y 40 varones) con edades entre los tres meses y los 20 años de edad.
 
 

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