miércoles, 19 de septiembre de 2012

Las decepciones un paraiso de incertidumbres

Por Jacqueline Tineo

Las decepciones, duelen, matan a veces. Y duelen más, cuando tú eres generoso, apasionado y entregado a Lo que haces. 

Te dejan un sabor amargo y ganas de llorar porque no comprendes o no quieres entender, que no todas las personas piensan de igual forma. Mata, porque te ilusionas con un sueño ya por realizarse, pero como hay sueños realizables que dependen de otros, te deja sin aliento los silencios otorgados, porque hasta en las palabras esperadas te decepcionan. 

Duele porque creiste en personas que las considerabas elocuentes y hasta con visión de futuro. Duele, y sí que duele, porque sabiendo de las capacidades, del deseo de dar y recibir te cierran las puertas en tus narices sin una explicación. Ah, pero duele, porque también puedes ser objetos de burlas ante una posible derrota.

Duelen y matan las decepciones. Sí, es verdad, pero también tenemos la capacidad de ver más allá de un fracaso, la puerta, el camino y la osadía escondida para iniciar nuevas búsquedas, nuevos horizontes.


No dejes que éstas decepciones, apaguen el brillo de tus ojos ni corten tú sonrisa. Cree en Dios, Cree en ti. Todo sucede por algo. Se feliz y no pierdas NUNCA, la FE en el que todo Lo puede, tu Dios.


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